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Claves para entender qué está pasando en Francia y los violentos disturbios tras la muerte

Aunque no tenía antecedentes penales, Nahel, el joven asesinado, era conocido por la policía, por negarse a detenerse.“¿Qué voy a hacer ahora?”, preguntó su madre. “Se lo dediqué todo a él”, dijo. “Solo tengo un hijo, no diez. Era mi vida, mi mejor amigo”.

El asesinato de Nahel, en Nanterre (a escasa media hora de París, Francia), desató una nueva serie de protestas a lo largo y ancho del país. Las manifestaciones comenzaron el martes 27 de junio, cuando Nahel, de 17 años, se negó a bajar del auto que conducía a demanda de dos oficiales de policía. Como se puede observar en un video que se ha vuelto viral, uno de los agentes disparó al adolescente, matándolo al instante.


La violencia policial no es un tema nuevo en la nación gala, tanto así que la ONU afirmó que el país debe abordar “seriamente los profundos problemas de racismo y discriminación en la aplicación de la ley”.


Hechos similares se reportan todas las semanas, con muchos jóvenes, sobre todo de origen magrebí, muertos en manos de la policía. Entre 2021 y 2022, 44 personas han sido abatidas por la policía. Entre 2010 y 2016 (durante y después los ataques terroristas), 55 personas murieron por disparos de policías o gendarmes. Entre 2017 y 2022 (inclusive), esta cifra asciende a 86.


La indignación del público es, entonces, comprensible. No obstante, como también suele suceder en Francia, las protestas rápidamente se tergiversan y el reclamo inicial (válido y justificable) decanta en un mar de saqueos y ataques a bienes públicos y a la propiedad privada, incluyendo bibliotecas, ayuntamientos, subtes y coches.



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